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La Coctelera

Guanxi

Hoy leí un post en el blog de mi amigo Nauta, que me pareció curiosamente muy cercano al concepto que teníamos al proyectar Empowernet, un término milenario chino, el Guanxi, que se refiere a una red de relaciones personales y/o comenrciales, pero basado en la confianza y la información. En Wikipedia una definición en inglés es bien ilustrativa.

Les copio un atículo interesante linkeado por Nauta en su post.

Besos Cynthia

El guanxi
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Por Isabel Miyashiro
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Una de las características más saltantes en el ambiente empresarial en China es la presencia del guanxi. Chen define el guanxi como la “red de relaciones” que una persona establece mediante el intercambio de regalos y favores para lograr beneficios mutuos. Otros lo definen como “contactos” que la persona posee. Está basado en una amistad y obligación recíproca de responder ante la necesidad de ayuda. Las personas que tienen una red de guanxi están sujetas a unas reglas implícitas. Si un ejecutivo no cumple con su compromiso, puede destruir su prestigio y reputación social.

Las redes de guanxi unen millones de empresas chinas en redes sociales y de negocios. Muchas empresas están conformadas por vínculos con el partido político y otras compañías. Mediante conexiones con personas que están en el poder, las empresas pueden obtener información y asistencia. Dado que el guanxi se basa en la reciprocidad, es implícito que cualquier gerente se encuentre en deuda cuando obtiene algún favor. El desarrollo del guanxi es visto como una forma de inversión que enriquece los recursos actuales y potencia el futuro de la empresa.

El guanxi más fuerte se encuentra en la familia y entre amigos cercanos. Los chinos ven las interrelaciones personales en tres niveles: jiaren (relación más cercana considerada como parte de la extensión familiar), shuren (personas fuera de la familia que comparten una significativa conexión) y shegren (extranjeros poco confiables y vistos con suspicacia).

Los extranjeros y el guanxi

Cuando un occidental ingresa en el mundo de los negocios en China, observa que las relaciones interpersonales desempeñan una función muy importante en el éxito de una empresa. Por ello, el ejecutivo occidental puede tratar de establecer buenas relaciones interpersonales cultivando la confianza en la contraparte china. Puede establecer el guanxi alrededor de la persona y desarrollar las relaciones de adentro hacia fuera. Asimismo, puede mantener contacto con nativos chinos que han vivido en Occidente, aun más, si estos conservan relaciones con sus parientes y amigos en Oriente. Es necesario saber si estos nativos todavía mantienen sus costumbres; muchas veces, cuando ellos regresan a China, no son bien aceptados y podría presentarse problemas en el establecimiento del guanxi.

Al establecer relaciones con socios chinos, estos intentan conocer si hay alguien de confianza que avale al extranjero para así iniciar las negociaciones. Existe una gran estima por el lao xiang o familiar antiguo que los guía a pensar que los occidentales no tienen respeto por los valores familiares y, por ende, no son de confianza. Un occidental, en el proceso de cultivar el guanxi., no debe convertirse en un “amigo de cena”, es decir, en alguien que ofrece grandes banquetes a varios oficiales chinos con la sola finalidad de solicitarles ayuda para su empresa. Posiblemente, ellos le negarán la ayuda. Al oriental le interesa la sinceridad y la amistad, alguien que esté con él en el largo plazo. Si bien promueve el guanxi, la entrega de regalos es vista como el intercambio de lazos amicales entre los miembros. Se valora más la intención que el regalo en sí.

Mostrar interés por la familia, gustos y tradiciones son aspectos que favorecen la creación del guanxi, el cual se alimenta de relaciones entre individuos, no entre organizaciones. Por ejemplo, si el empleado es enviado a China para reemplazar a un ejecutivo, este recibe todo lo concerniente a la labor en sí, mas no su guanxi. En este caso, la solución es que se realice un cambio lento, ya sea mediante visitas esporádicas o manteniendo contacto con los demás empleados.

Para establecer el guanxi, se debe ser muy sociable. La manera más fácil de conocer a potenciales socios de guanxi es a través de presentaciones personales. Al conocer nuevas personas y convertirse en amigos, el individuo se relaciona con sus redes de guanxi y se pueden generar oportunidades de negocio.

Las redes de guanxi son transferibles; es decir, si un ejecutivo quiere pedir un favor a alguien con quien no tiene guanxi, él puede pedir el favor a una tercera persona que posea conexiones en ambas redes de guanxi. Existen ocasiones en que los ejecutivos dan un pago a una persona para que les ayude a desarrollar conexiones de guanxi, de esta manera, se facilita la relación entre socios comerciales. Tiempo, dinero y esfuerzo son necesarios para mantener el guanxi, una vez que se ha establecido. Es importante desarrollar una relación personal que va más allá del beneficio mutuo tangible. Al crearse relaciones de beneficios mutuos de largo plazo, se crea interdependencia y el guanxi se torna más productivo.

El guanxi como estrategia para los inversionistas extranjeros

Según las investigaciones de John Pearce y Richard Robinson, en la sociedad tradicional oriental, las personas realizan sus negociaciones con gente que conocen y confían. Estas negociaciones son prolongadas, pues se da mayor énfasis a los objetivos de largo plazo y se espera que generen otras oportunidades en el futuro. Los gerentes extranjeros logran mejores desempeños, si establecen su propio guanxi. Ellos deben dar importancia al intercambio de información, pues el guanxi implica intercambios tanto comerciales como sociales. La habilidad de iniciar y mantener contactos sociales en China es una de las más importantes características que los extranjeros deben cultivar, dado que permiten desarrollar ventajas comparativas al tener acceso a los recursos de los otros miembros de la red.

El guanxi en el contexto social, empresarial y legal

La cultura china provee un marco en el cual se da preferencia a la cooperación, a las decisiones grupales y a las relaciones, basadas en el colectivismo y la armonía grupal. Los chinos buscan mantener las relaciones entre los miembros del guanxi, porque es la base del intercambio de favores, recursos y oportunidades de negocios.

Los gerentes chinos son incentivados a mantener guanxi con el personal de la empresa para, así, ganarse su lealtad y respeto y convertirse en amigos. En el marketing, no utilizan la publicidad como medio de promoción de sus productos. Emplean a su red de guanxi para transmitir la publicidad a sus amigos y así sucesivamente, creándose una cadena de información. Este concepto se conoce como guanxihu. Así también, la negociación de los créditos se relaciona con el guanxi: se pueden facilitar los términos del préstamo y establecer un cronograma de pagos flexible apoyando, de esta forma, a los miembros de la red. Al carecer muchos agentes financieros del historial crediticio de las empresas, el crédito es otorgado sobre la base de la reputación al interior de la red del guanxi. Dado que los bancos son controlados y operados por el Gobierno, las conexiones con altos oficiales pueden ser cruciales en el otorgamiento de los créditos.

En el caso de que una empresa extranjera ingrese en el mercado por medio de un joint venture, tiene la ventaja de que el socio comercial chino cuenta con acceso a las redes de guanxi, que le permiten un trato preferencial con relación a los impuestos, al abastecimiento de materia prima y al acceso al mercado. La desventaja es que, con la disolución del joint venture, se pierde el guanxi, los activos fijos y hasta la posibilidad de conseguir nuevos socios. Si se ingresa mediante sucursales, se debe contratar personal que cuente con redes de guanxi.

Además, los chinos utilizan sus contactos personales y negociaciones para resolver sus problemas. Como las leyes y regulaciones chinas son mayormente vagas y pueden cambiar sin previo aviso, los ejecutivos chinos brindan mayor atención a los creadores de las leyes y sus supervisores para lograr un trato preferencial y poseer una ventaja legal. Se debe considerar que la base de la política de China se fundamenta en el principio de propiedad pública y aunque el Gobierno haya abandonado su papel dominante en el manejo de las empresas, algunos burócratas todavía mantienen control sobre la distribución de los recursos, los préstamos bancarios y la información comercial.

Vivir en Proyecto

O la optimización de la vida cotidiana
Por Rodrigo Prieto

¿Cuándo fue la última vez que utilizaste la palabra «proyecto»?, ¿hace un mes, una semana, ayer…?; es más, ¿cuál fue el último proyecto que pensaste o que elaboraste? Probablemente todos los que tenemos acceso a este artículo podremos responder rápidamente estas preguntas porque la lógica de los proyectos nos es casi tan habitual como los semáforos de las esquinas o la televisión. De hecho, este modelo de pensamiento se utiliza actualmente en casi todos los ámbitos del quehacer social, como metodología de planificación para «construir futuros», no sólo en cuestiones ingenieriles, sino también económicas, sanitarias, pedagógicas, deportivas e incluso psicológicas, con lo cual hoy constituye una lógica que nos constituye como personas.

A continuación intentaremos aportar algunas reflexiones respecto de qué significa esto, de cuales son las implicaciones y consecuencias de este vivir en proyecto.

Los supuestos del modelo

Pensar en proyecto significa, antes de todo, el deseo de conseguir algo y la decisión –y voluntad- de realizar diversas acciones para lograrlo. Aquello que se busca constituye el objetivo del proyecto; y lo que se pretende hacer para lograrlo, conforma la metodología o estrategia elegida.

Cualquier deseo o anhelo puede ser un objetivo, ya sea personal o institucional, individual o colectivo: comprar una casa, aumentar las ganancias, estudiar una carrera, reducir el paro, etc. Casi siempre son muchos los caminos que se pueden tomar para lograr dichos objetivos, por tanto, habrá que elegir alguno de ellos. Tanto los mismos objetivos, como los criterios que se utilizan para elegir la estrategia están íntimamente ligados a los valores y a la forma de entender el mundo de quien desarrolla el proyecto.

De cualquier manera, la lógica de los proyectos obliga a hacer un ejercicio reflexivo de planificación, de orden, de explicitación de intenciones y compromisos que se adquieren ya sea con uno mismo, o con otros de quienes se depende o con quienes es necesario aliarse para cumplir los propósitos propuestos.

Por este motivo, el pensar en proyecto supone un ejercicio de realismo, de objetivación de la realidad, de intentar comprender, prever y analizar todas las variables que tengan alguna influencia en la posible consecución o fracaso del proyecto.

En la medida en que dicho análisis sea más certero y preciso, aumentan las posibilidades de que el objetivo llegue a cumplirse. Y para que eso ocurra, es necesario manejar el máximo de información posible respecto de las variables implicadas, tanto de aquellas que son posibles de controlar, como de las que se escapan de las propias manos.

Respecto de estas últimas, el sólo hecho de pensar en ellas supone un ejercicio de humildad y realismo, pues implica reconocer que cualquier objetivo depende de tantas variables incontrolables, que en definitiva, su consecución es prácticamente una lotería…

Desde la lógica de los proyectos, pensar en las variables incontrolables, implica también reflexionar respecto de las condiciones adversas u obstáculos que pudieran presentarse en la estrategia que se pretende seguir para lograr un objetivo, de modo que si efectivamente llegan a ocurrir, estar preparados para hacerles frente sin que el proyecto se vea amenazado.

De la misma manera, analizar las variables que sí están en las propias manos, supone ser conscientes de las capacidades y limitaciones de los responsables del proyecto, de modo que la estrategia que se diseñe se ajuste a dichas características.

Todas estos supuestos que habitan en lógica de los proyectos nos hablan del predominio de una razón instrumental, del supuesto de que por medio de un ejercicio racional se puede llegar a conseguir determinados propósitos que nos resultan útiles, necesarios o cautivadores. Se trata, al mismo tiempo, de una forma de autodisciplina, de una técnica para gestionar los propios deseos, de una manera de objetivarlos, racionalizarlos, utilizando la razón como materia prima principal para construir sueños. Incorporar estos elementos en el propio pensamiento supone no sólo una habilidad práctica para las actividades laborales, sino también transformamos como personas, «ser» de otra manera, asumir en la propia vida los supuestos mencionados antes. Pensar en proyectos nos constituye como personas.

Los valores de fondo

Uno de los fundamentos principales (sino el único) de esta estructura de pensamiento es el afán de optimización (de recursos, de tiempo, de fuerzas, etc.), el cual, a su vez, se basa en la suposición de escasez de todos ellos: el tiempo es oro, los recursos son escasos, las fuerzas, limitadas, por tanto hay que gestionarlos de la manera más óptima para conseguir los propósitos deseados.

Estrechamente ligado al afán de optimización, aparecen las nociones de eficiencia y eficacia, es decir, las capacidades de disponer las cosas para lograr un determinado objetivo, y lograrlo.

En el fondo de estos tres conceptos habita una forma productivista de entender el mundo, es decir, de que las cosas se hacen por un porqué, con un propósito, esperando una ganancia, un beneficio, un logro, un placer, una satisfacción, ya sea individual o colectiva, personal o institucional.

Esta forma de comprensión es propia y absolutamente coherente con un pensamiento económico que busca el máximo beneficio al menor costo posible.

Proyecto y competencia

El producto de esta lógica de pensamiento se materializa en un documento tipo (el proyecto) que incluye unos apartados más o menos fijos en los que se expresa de manera clara y concisa la idea «proyectada». En algunos ámbitos, este documento sirve como modelo estándar para realizar un análisis comparativo de diferentes ideas, las cuales compiten por obtener beneficios, con frecuencia económicos, que sirven para ejecutar las ideas en cuestión.

En estos casos, en que los proyectos entran en competencia, la lógica que los inspira adquiere unas características que vale la pena comentar.

En primer lugar, la existencia de una entidad financista interesada en promover un determinado tipo de actividad, para lo cual convoca a un concurso de proyectos (por ejemplo, de alfabetización), definiendo con ello los requisitos que deben tener los proyectos que deseen optar al apoyo económico. Este hecho supone el establecimiento de una jerarquía entre quienes tienen el dinero, y quienes lo demandan, de modo que quienes deseen adjudicarse el proyecto deberán adaptar su idea a dichas condiciones.

Si entendemos la elaboración de proyectos como una forma de construir futuros, cuando se trata de este tipo de concursos, son las entidades financistas las que definen esos futuros respecto de los ámbitos que les interesa promover; así por ejemplo, promueven un tipo de educación, un tipo de salud, un tipo de vivienda… en definitiva, un tipo de sociedad.

Esta situación puede constituir un problema cuando los proyectos que se promueven desde las entidades financistas contradicen o atentan contra valores sociales, tradiciones o formas de vida fuertemente enraizadas en las sociedades por ellas intervenidas. Es el caso, por ejemplo, de proyectos que promueven acciones individuales para conseguir mejoras en la vivienda, con lo cual –en ocasiones- desarticulan lazos comunitarios fuertemente arraigados en las culturas locales.

Sin desmerecer el enorme aporte que significa mejorar las condiciones de habitabilidad de unas familias determinadas, estos proyectos traspasan e instalan en la conducta de las personas, unas formas de relación basadas en la desconfianza, el individualismo y la competencia, pues les obliga a competir para obtener los beneficios del proyecto.

«Pensar en proyecto» es hoy casi tan habitual como hacerlo en imágenes (gracias a las tecnologías audiovisuales) o de manera hipertextual (gracias a la explosión de Internet), por tanto, se trata de una lógica que constituye nuestra forma de acceder y descifrar el mundo en que nos insertamos. Sin embargo, ya en sus fundamentos más básicos da por sentados unos tipos de relaciones, unos mecanismos y unos valores de los que no siempre somos conscientes y –por lo mismo- con los que no necesariamente estamos de acuerdo.

Independientemente de esta constatación, lo cierto es que el pensar según la lógica de los proyectos es una necesidad y una posibilidad para los habitantes de este segundo milenio que comienza; y siendo así, no está de más ser conscientes de los fundamentos de este modelo, ya sea revertirlos o para sacarles un mayor provecho, en virtud de los objetivos que nos inspiran.

· Páginas de interés

Un modelo de marco lógico está disponible

Completo glosario de la gestión de proyectos

Declaración Universal de los Derechos Humanos

(Em) Power (Net)

La idea de poder, la capacidad de hacer o transformar cosas y situaciones se vuelve, en muchos momentos, más que un deseo, una necesidad.

Cuando esa necesidad se reconoce en otros y en un sentimiento de impotencia y responsabilidad que, fuera de ser individual se reconoce colectiva, surge el imperativo de la acción.

La primera de una serie de acciones orientadas a transformar debería ser aquella que logre potenciar nuestra capacidad de hacer.

La idea de reflexionar sobre lo que nos motiva a emprender acciones colectivas a través de las cuales intentamos hacernos cargo de nuestro sentimiento de responsabilidad y de impotencia (muchas veces cotidiana) de ser expectadores de la arbitrariedad, la negligencia, la injusticia, la avaricia y el abuso de poder, es una primera acción que pretende, así lo propongo, potenciar nuestra visión hasta darnos una perspectiva desde la cual podamos ser capaces de transformar efectivamente, de influir, nuestro medio social.

Probablemente este no es más que un pedido de ayuda a quienes leen, a fin de reunir las herramientas, voluntades y perspectivas que sirvan a esta necesidad de empowerment político-social-histórico.

Identificar las claves, inscritas en la convivencia político-social, que catalizan procesos de interacción cooperativa dirigidos al cambio permanente y al fortalecimiento del contrato social sería un elemento clave de esta reflexión.

Aquí mi visión no es la de constituir una red de empoderamiento de individuos sino el empoderamiento de la red misma (que incluye lo anterior). Para mi, empowernet sería una red (de personas, familias, organizaciones) crecientemente eficaz en su propósito de catalizar procesos sinérgicos de acción transformadora que aumenten nuestro poder de acción, influencia y decisión sobre el sistema.

Iván V.
Ivanlechv@yahoo.es

Economía Solidaria

Un artículo interesante para comentar, ya que siempre es uno de los temas que nos preocupa.

Me llegó de Observatorio Digital

Economía solidaria.
PISTAS PARA UNA "ECONOMÍA DEL SEIS"

Por Soledad Núñez de Cáceres

El rompecabezas económico del mundo parece irresoluble. ¿Quién coserá la brecha, cada vez más profunda, entre los que todo poseen y quienes no tienen nada? ¿Es posible frenar de algún modo los mecanismos inicuos que extraen recursos del sur del mundo y los llevan al norte, donde se acumulan cada vez más? ¿Cómo evitar que dentro de los países -ricos o pobres- sean unos cuantos los que acaparan riquezas sin fin, amparados en dinámicas económicas injustas que parecen inamovibles? Algunos métodos muy primitivos, como el pillaje, u otros más complejos, como la abolición de la propiedad privada en sus distintas formas, no han dado el resultado apetecido. Las democracias -aún con sus defectos y limitaciones, que deben superar- parecen ser el mejor clima para una vida social más equitativa; pero las leyes del mercado que rigen el mundo comercial no han invertido el proceso de acumulación, más bien todo lo contrario.

Los derechos y deberes humanos son una conquista de los últimos siglos y su cumplimiento puede ser exigido: derecho a la vida, al trabajo, sanidad, educación... Numerosas entidades y personas luchan para instaurar mecanismos económicos más justos a través de la participación política, del ejercicio del empresariado ético, la promoción del comercio justo, la educación en áreas pobres, el uso de las nuevas tecnologías y un inmenso etcétera. No hay que rendirse en este esfuerzo por arduo que sea. Pero aún donde se logra instaurar una mayor justicia, ésta no basta para armonizar la convivencia humana y equilibrar los desniveles sociales. Existe un factor añadido, equiparable al aceite en un motor, necesario para suavizar la fricción del movimiento: la generosidad, la libre donación, el regalo.

Pensemos que hay aspectos del hombre que éste requiere vitalmente y a pesar de todo no puede exigir: el amor, la amistad, la compañía, completamente necesarios para el desarrollo de las personas, no pueden reclamarse por derecho. Analógicamente, en el terreno económico, además de la justicia exigible, también la generosidad es completamente necesaria. Esto implica que alguien debe pedir, solicitar la libertad del otro para que comparta lo que tiene. Lo que ocurre es que debe haber una "ética" y una "estética del pedir", haciéndolo no con zalamería o falsa humildad, no forzando, agrediendo ni halagando como táctica para arrebatar la donación, sino con dignidad, poniendo elegancia y resaltando la dimensión profundamente humana que hay en el acto de pedir.

Existen, además, dos motivos para que esta práctica no desaparezca. Primero, porque cuando uno pide algo a alguien con recursos, no le ofende. Simplemente está suponiendo que esa persona tiene aquel mínimo necesario que todo el mundo debe de tener, un poquito de sobreabundancia sobre lo básico para vivir; en muchas casas la despensa no está vacía; en ella hay una pequeña reserva para imprevistos. Incluso el propio cuerpo conserva alguna energía en forma de grasa para eventuales períodos de carencia. El segundo piropo que se hace al pedir, es que uno presupone la bondad del posible donante y su benevolencia para querer compartir lo que tiene. Cuando la persona se niega a dar aunque posea en abundancia, uno tropieza con el muro más importante: su libertad. El desafío es respetar su opción, sin renunciar a conquistar esa libertad para la generosidad y la solidaridad.

Uno de los modos más nobles de pedir es no hacerlo en beneficio propio, sino de otros. Se ponen en primer plano las necesidades de alguien -quizá de un grupo de población particularmente necesitado- y se intenta mover los corazones y la libertad de la gente para que provean en su favor. Y todavía más: esa misma población necesitada, es invitada a separar un poco de aquello que recibe para darlo a otros que puedan estar todavía en peores condiciones. En esta forma de buscar recursos económicos, las propias necesidades no tienen la primacía. La dinámica de este proceso consiste en que unos piden para otros, y eso provoca una corriente de generosidad que no se cierra en sí misma, como un círculo o un cero, sino que -como la figura del número seis arábigo, o un cometa en vuelo- es abierta, da de sí hasta ofrecer cierta abundancia de medios, de modo que todos queden saciados y puedan a su vez ser providentes con los demás; con este impulso pueden incluso crearse iniciativas de autofinanciación. Pero ello no implica renunciar a ejercer esa invitación a la libertad que es el pedir. Este dinamismo fue llamado por Alfredo Rubio "economía del seis", y es una de las nuevas formas de gestionar los recursos que se están abriendo paso en el momento actual, tan urgido de creatividad en este campo.

Quizá sin demasiada conciencia de ello, se mueven con este criterio muchos grupos y organizaciones que intentan paliar algunas de las consecuencias más graves de la inicua repartición de la riqueza que hoy reina en el planeta. Algunos propugnan el "salario por existir", considerando que todo ser humano que nace tiene derecho a una vida digna; otras simplemente son nuevas ediciones de la vida mendicante, que solicita ayuda no en beneficio propio, sino de otros. ¡Bienvenida, pues, "economía del seis"!

Algunas páginas relacionadas.
Fundación Ayudando a Ayudar
Fundación del Centavo
Bancos Éticos
Intercambio sin Dinero

Para dar curso a las reflexiones

Los diálogos de parque dejan con gusto a poco, por eso re-inauguramos este espacio. Hace rato que estamos discutiendo temas sobre el mundo, la realidad, las personas y la importancia de las redes, aquí vamos a poder exponerlos con claridad, discutirlos en profundidad, comentarlos y otros van a poder participar para enriquecer la conversación.

El parque a la red.

Este es un blog de muchas voces, que se abre para aportar un grano de arena a las posibilidades reales de cambio.